sábado, 27 de agosto de 2011

A qué suenan tus pasos.


Los proyectos que cada uno empieza, con ilusión, con ganas, con esperanza, no siempre tienen un final feliz, no siempre acaban bien, a veces ni acaban, porque ni siquiera los empezamos.

Yo creo que estos proyectos son como teclas de un piano. Nos pasamos días, meses y años dándole vueltas a ilusiones que tenemos para que se hagan realidad, pero inconscientemente siempre tocamos la misma melodía, la misma. ¿Por qué?, porque nos suena bien, nos agrada saber que las notas que escribimos tendrán un final que conocemos, un final medio feliz.  No arriesgamos y sonamos siempre igual.

Así que empezamos a tocar y acabamos la composición. La oímos y nos gusta, pero cuando vamos a sacarla a la luz para que otros nos ayuden o nos aconsejen, con una expresión de desconcierto nos dicen: “ esto ya lo he oído antes “.
 Y desistimos, nos entristecemos y llegamos a creer que no somos capaces de hacer algo distinto.

Pero si lo somos, y tanto que somos capaces. Lo que ocurre es que no nos atrevemos a cambiar una nota. Con una simple nota que cambiemos, cambia todo. Nos cuesta, si, pero podemos hacerlo. Las notas están ahí, no se irán, podemos hacer multitud de combinaciones, podemos probar y probar y volverlo a hacer. No os podéis imaginar cuanto color da a una idea un cambio de tonalidad. Un cambio en uno mismo.

Pues este cambio se traduce en un paso más. En alguna ciudad creo que hicieron un experimento:

Transformaron las escaleras de la salida del metro en un teclado de piano, cada nota que pisaban las personas que salían del vagón era una  nota correcta de la escala, al ser pisada emitía el sonido de la nota en cuestión. Justo al lado de este piano-escalera se encontraba la otra escalera mecánica. La mayoría de la gente usaba la del piano, aún sabiendo que tendría que subir por su propio pie, pero lo hacían, formaban parte del experimento tan positivo. Querían comprobar a qué sonaban sus pasos.

Así que creo que a veces hay que cambiar de estilo para conseguir nuestras metas. No perder nuestro sello, pero si avanzar y probar esas combinaciones sin temor al ridículo.
Sin olvidar que se aprende más de las canciones de los demás, que de las de uno mismo.

Puedes usar melodías de otros, pero haz que suenen a ti,  puedes inspirarte en los demás, pero haz que ellos se inspiren en ti. Cambia de estilo, arriésgate. Usa otra escala, cambia de camino al menos una vez.

Averigua a qué suenan tus pasos.

MR

domingo, 21 de agosto de 2011

Un poco de mi

¿Cuantas veces te has levantado una mañana sin saber que eras?, no quien eres, ¿que eras?

Yo siempre he sabido quien soy, pero nunca he sabido donde debía estar.
Uno es lo que es, es decir, lo que quiere ser, independientemente de que consiga llegar a serlo o no. Simplemente lo eres, y punto.

Siempre me he sentido músico, incluso cuando no tenía conocimientos ni de teoría musical, ni de ritmo, ni de prácticamente nada relacionado con la técnica instrumental ni vocal.

De niño empecé a oir bandas sonoras de películas y me parecía increíble que esa música existiera, me interesaban profundamente, las oía en los cines, en la televisión. Mi padre me regaló un piano diminuto a los 8 años. Las teclas eran como botones de camisa cuadrados y mis dedos se perdían entre ellas, arrancaba alguna melodía y la sonrisa me cubría toda la cara.
Mi querida madre me apuntó al conservatorio porque me veía siempre cantando y con el instrumento debajo del brazo. Duré un suspiro allí. Así que seguí por mi cuenta, como muchos colegas de profesión no profesional y comencé a hacer “ mi música”. Melodías sin sentido, copias de otros artistas y  mezclas de unas canciones con otras.

 Y empiezas a desarrollarte, a investigar, a preguntar a otros “ músicos “ que, como tú están igual de perdidos. Es entonces cuando empiezas a componer y lo que oyes te parece lo mejor, un mes más tarde piensas de otra manera y ves la composición que has hecho como insuficiente, un año más tarde ni se te ocurre mostrar esa canción a nadie.
En definitiva; aprendes.
El tiempo va pasando y vas aprendiendo de unos, de otros, lo aplicas a tu obra, y ésta va sonando algo mejor, un poco más elegante, más elaborada, queda mucho camino todavía, si, pero ya va tomando cuerpo y puedes empezar a decir que estás haciendo canciones.

La maravillosa adolescencia me la pasé entre trabajos repugnantes y aprendizaje musical propio. Formé mis primeros grupos con amigos y llegaron los conciertos. Se aprende mucho en un concierto, muchísimo. He sido teclista en varios grupos y en orquestas para ganar dinero, he cantado en coros y participado como músico en muchas e interminables formaciones.

Las canciones son historias que te inventas, que te han ocurrido, que te cuentan, que ves, que oyes y que luego plasmas en 2, 3 o 4 minutos de tu propia gloria.
Es algo indescriptible,,componer una canción, para mi es empezar algo nuevo, es entrar en un vacío que tienes que llenar, que colorear y que vestir. Y tu eres el Alma matter de esa canción, y una vez acabada, ella te mira, te sonríe y te da las gracias por haberla creado.
 Para ti es único, para otros es ,,simplemente una canción más, que puede estar bien, o no. Pero cuando para muchos lo creado por ti significa algo más que una simple canción,,cuando te han dicho que han sentido su vida reflejada en ella, que su piel se ha erizado oyéndola, que han llorado, o reído, en definitiva, que se han emocionado,,,encuentras el sentido a lo que eres, a lo que estás haciendo y en tu interior surge de nuevo esa voz que te dice: ¿ves?, eres lo que tienes que ser. Todo cuadra y se vuelve lógico.

Así que aquí estoy, os abro mi puerta y os muestro mi primer álbum : Canciones jamás oídas, nunca interpretadas”. Temas que he ido componiendo en estos últimos meses y que ahora ven la luz a través de la red. En ellos hay mucho de mi, de otros y seguro que de vosotros.
Cada canción que escribo me hace sentirme más cerca de casa, de mi madre y de todo aquello que me ha hecho sentirme bien por algún motivo, por eso soy compositor, para mi, para ella y si me lo permitís, también para vosotros.

MR
''Se lo que soy y lo que quiero ser, pero aún no se si estoy donde debo estar'